Cuando me preguntan por la persona más fuerte que conozco,
digo su nombre.
Ella es mi pilar,
mi punto débil que me hace fuerte;
un alma valiente y sin miedo a nada
para una edad tan temprana.
Quisiera viajar al pasado y tener una conversación con vos,
pero no para corregirte o evitar algo que pasará en el futuro.
Sino para felicitarte,
para preguntarte: ¿cómo lo hiciste?
Probablemente no lo sepas,
y con el paso de los años yo tampoco.
Seguiría mencionándote,
tu nombre junto a tu corta edad.
Finalmente te pediría un favor:
cuando me veas en lo más profundo del pozo,
vení a recordarme todo lo que fuiste capaz de hacer.
Para que yo sepa que, si pudimos con eso,
podemos con todo.