De los campos extremeños
me siento una flor de jara,
me siento una flor de jara,
de los campos extremeños
me siento una flor de jara,
cuando siento que me adueño
del sol que besa mi cara,
del sol que besa mi cara,
bajo sus rayos mi perra
juguetea con las flores,
ay, que bonita es mi tierra
con sus mares de colores.
No hay un recuerdo más bello
ni más lleno de ternura,
ni más lleno de ternura:
cuando en sueños sobrevuelo,
mi infancia en Extremadura.
El rubio de sus trigales
le dio el color a mi pelo,
le dio el color a mi pelo
el rubio de sus trigales,
le dio el color a mi pelo,
como mi padre y mi madre
yo crecí en su mismo suelo.
yo crecí en su mismo suelo,
se nutrieron mis raíces
en campos de la Serena,
días dorados y grises,
días de risas y penas.
No hay un recuerdo más bello
ni más lleno de ternura,
ni más lleno de ternura:
cuando en sueños sobrevuelo,
mi infancia en Extremadura.
A mi tierra prometí
quererla sin condiciones,
quererla sin condiciones
a mi tierra prometí,
quererla sin condiciones
yo la quiero porque sí,
no necesito razones,
no necesito razones
en ella me siento viva,
por eso aprendí a quererla
igual que quiero a mi vida,
y yo no quiero perderla.
No hay un recuerdo más bello
ni más lleno de ternura,
ni más lleno de ternura:
cuando en sueños sobrevuelo,
mi infancia en Extremadura.
Es mi tierra la poesía
que mece mi sentimiento,
que mece mi sentimiento
es mi tierra la poesía,
que mece mi sentimiento
ella es la palabra mía
mi sostén y mis cimientos.
mi sostén y mis cimientos,
llevo en mi pecho prendio
para que todos lo vean,
un lucero florecio,
que es mi pueblo: Zalamea.
No hay un recuerdo más bello
ni más lleno de ternura,
ni más lleno de ternura:
cuando en sueños sobrevuelo,
mi infancia en Extremadura.