Vives con el lastre de la vida,
con rasguños en tus entrañas,
y con la ilusión rota y perdida.
Sentada al viento esperas
el paso del tiempo y el olvido
te lleva a un corazón quebrado.
Hueles a senderos andados
por donde te arrastras apenada.
Con pies agrietados y caminados,
beso corto y palabra callada.
Llevas el alma con lastre y dolor,
arrastrando tus ilusiones forzadas.
El viento arranca lo que te queda,
pavesa de un fuego apagado,
que el tiempo arrastra por la vereda.