Arih

La cerca


Lo prohibido
a veces no cierra el paso,
lo dibuja.
Pone una línea entre el deseo
y el miedo,
entre lo que puedo tocar
y aquello que solo puedo imaginar.
Una rama cruza a otra,
como pensamientos que se contradicen.
Nada parece construido para detenerme,
y sin embargo,
todo me dice: no entres.
Pero algo dentro responde:
¿y si del otro lado
no hay peligro,
sino otra versión de mí?
Quizás las cercas no existen
para proteger el bosque de nosotros,
sino para proteger
lo que todavía no sabemos nombrar.
Y entonces avanzo con los ojos,
aunque el cuerpo permanezca quieto.
Porque hay puertas sin puertas,
caminos sin sendero,
fronteras hechas de ramas
y deseos hechos de sombra.
Lo prohibido me llama
no porque quiera romperlo,
sino porque quiero comprender
por qué mi alma
siempre mira hacia donde
le dijeron que no mirara.
Tal vez entrar
no sea cruzar la cerca.
Tal vez entrar
sea aceptar que existe
un lugar dentro de nosotros
al que todavía
no nos hemos atrevido a llegar

 

-Arih-