José Luis Barrientos León

Toma nota

 

Mira, te lo quiero decir así, sin vueltas:

me gusta este amor de manos limpias

que se nos nota en el café de la mañana,

en el secreto que inventamos bajo las sábanas

y en las ganas de darnos un beso sencillamente porque sí.

 

No me preguntes cuánto va a durarnos.

A lo mejor es para siempre,

o tal vez se nos termine el próximo domingo.

Da igual.

Lo que me importa es que hoy estamos acá,

ganándole la partida a la rutina.

 

Por eso me gusta que tengas la puerta abierta.

No quiero rejas entre nosotros;

prefiero que vueles todo lo lejos que quieras

porque sé que, si eres libre de irte,

elegís volver a buscarme el abrazo.

 

A veces te miro y pareces algo de otro mundo,

una especie de milagro inalcanzable.

Pero después te reís, te acercas,

te bajás de ese pedestal de viento

y te vuelves otra vez vos:

tan de carne y hueso,

tan tierna,