Todos los días despierto
con una nueva esperanza,
no he perdido la confianza
en hallar tu pecho abierto;
quiero llevarte un concierto
que suene hasta lontananza,
por el Cielo vril andanza
que resuelva el desconcierto;
te diré que eres mi vida,
dejaré firme promesa
de un amor infinito;
eres Tierra Prometida,
hermosísima princesa
mi dulce fruto bendito...