Decirte y escuchar de ti cada mañana un “¿cómo amaneciste hoy, amor?”
puede parecer algo pequeño, pero para mí significa mucho más.
Es elegirnos. Es tener las ganas, incluso cuando las ganas no aparecen solas,
de regalarnos un minuto y recordar que quizás el día de la
persona que amamos tampoco está siendo mejor que el nuestro.
No imaginas cuánto puede cambiar el mundo una sonrisa,
un abrazo o unas palabras bonitas después de un día difícil.
Sé que nuestros días no siempre serán los mejores,
pero tampoco quisiera que nosotros los convirtiéramos en los peores.
Y hoy me desperté pensando en algo que va mucho más allá de un buenos días:
¿Cómo te estoy amando?
¿Por qué a veces me duelen tus palabras cuando
intentas mostrarme algo que yo no estoy viendo?
¿Por qué me cuesta reconocer algunos de mis errores?
¿Por qué algunas veces siento que me estás atacando,
cuando quizás solamente estás intentando decirme que algo te está doliendo?
También quiero aprender a escucharte mejor, pero quiero que
los dos podamos hacerlo sin lastimarnos, porque habrá momentos
en los que seré yo quien necesite mostrarte algo que tú tampoco estés viendo.
Quizás amar también sea eso: aprender a mirarnos, corregirnos
sin destruirnos y seguir eligiéndonos incluso después de un día difícil.
Porque entre estar y dejar de estar en la vida de alguien
que amamos puede existir una línea muy delgada,
y yo quiero aprender cada día a caminarla contigo, no en tu contra.
Hoy Te Amo
Mas que Ayer
Menos que Mañana
JFAS 29-09-2026