Ojalá te pueda amar
sin la prisa del reloj,
lejos del ruido atroz
que las redes ven pasar.
Tu mano quiero sentir
en mi pecho y su latir,
y en la tarde que ya muere
ver el sol que se nos va,
mientras un café nos da
el mañana que se viene.
Compartiendo el dulce pan,
la noche nos va a unir,
para juntos revivir
los minutos que se van.
Y cuando los cielos dan
el alba de un nuevo día,
nace la dulce alegría
de planear con emoción,
unidos de corazón,
otra hermosa travesía.
Que no nos cuente la edad
ningún frío calendario,
pues nuestro amor voluntario
no entiende de brevedad.
vivamos la realidad
de este fuego que no para.
Y para estar en dulce sintonía
de un destino que se va,
un tierno beso dejará
una esta cursi melodía
Triste Trovador