Por aquí dejé las otras noches
una rima, prendida de un soneto,
pienso, debí amarrarla con dos broches
y ahora no estaría en un aprieto.
De un principio yo la vi un tanto inquieta
pero no ä tal punto de esconderse
o lo peor, hacer la jugarreta
de cruzar la frontera hasta perderse.
Tenía todo armado, una fineza,
elegante, amoroso madrigal
que hablaba de su talle, su belleza
y atributos que no le sientan mal.
Por lo pronto me allegaré con flores
le rogaré que no se desespere
que le haré un poema, de los mejores,
en cuantito esa rima recupere.
Derechos reservados por Ruben Maldonado.