Habito la intemperie de la mitad ausente.
Sin muros, sin cuerpo.
Un techo de cenizas vigila las almas deshabitadas.
No hay ráfaga que gobierne este destierro.
Atrás quedó el astro que giraba bajo mis pies.
Antes, el universo era un rumor de átomos
hoy es solo hoy.
Este presente de piedra es
el centro del silencio.