Yo creo que tu sonrisa
la dibuja el firmamento
en cada momento,
y pienso que tu boca
es la sensación
que provoca cada encuentro.
Yo creo que un suspiro tuyo
es como el arrullo
que busco al anochecer,
en medio de la luna,
las estrellas
y la inmensidad de este ser.
Yo creo que una vida junto a ti
es posible,
porque es posible creer,
y tengo la sensación
de que lo nuestro
es más que pasión.
Yo creo que mañana
te volveré a ver,
porque he decidido creer,
así como creo
que tu pelo en la brisa
es quien eriza
mi amanecer.
No es solo por creer
que he compartido contigo mi ser,
es porque tú
lo has sabido recoger
en tu regazo,
sin importar el ocaso,
sin importar el desdén.
Yo creo que tú en mí crees,
por eso
no quiero dejar
de creer.