Henry Alejandro Morales

¡GAVIOTA DE NACAR EN SU ULTIMO VUELO

¡A su ultimo poema!

 

 

25 de Octubre de 1938,

El dìa cuando ella, se arrojò del espigòn

del Club Argentino de Mujeres, a quinientos metros

sobre el nivel del mar, en la playa la Perla de la Ciudad de Mar de Plata,

uno de sus zapatos quedò atrapado entre los hierros del espigòn,

 asì pudo conocerse el lugar preciso de la caida,

dejò una carta para el, un poema para publicar en el diario La Naciòn

y una declaraciòn para la policìa

pidiendo que no se culpara a nadie de su muerte.

 

 

Poema

 

Te miro hermosa, desde el mar...

literario, Alfonsina,

allì donde el agua no es castigo, sino espejo 

no busco la tragedia de tu vuelo hacia el frio

sino el incendio vertical de tu palabra pura,

la arquitectura de una Mujer que se habitò asì misma

sin pedirle permiso a la marea;

 

Naciste en la piedra de Sala Capriasca, lejos de las olas,

pero el viento helado de la montaña ya esculpìa tu destino

soplando hacia el Sur el secreto rumor de un mar lejano,

fuiste un Ocèano encerrado en la cumbre, que aprendiò a rugir

cambiando los pinos alpinos por la libertad de la espuma

y la corriente brava que jamàs nadie pudo encadenar;

 

Hubo en tu carne un mapa de coraje,

una belleza que no entendìa de moldes ni de barras finas

sino de cristal pulido por la tormenta,

tu herencia no es el olvido del mar que te deshace,

es el orgullo con que seguiste tu propio nombre

frente a los ojos ciegos de una epoca de piedra; 

 

Alfonsina Mujer Universal!

Tu espiritu guarda una luz que no se rinde,

un amor propio que brota como hiedra en el inmenso mar,

sabiendo que tu mayor templo siempre fue tu mente;

 

Alfonsina Gaviota de amor!

En el amor nos dejaste la lecciòn mas alta:

nos enseñaste que el fuego pertenece al que lo enciende,

no al leño que consume,

poco importaba la correspondencia del abrazo,

o la roca donde morìa la espuma;

 

Tu gloria fue la capacidad misma de arder,

el milagro de sentir el pecho ensanchado,

prefiriendo ser el golpe del agua que erosiona

antes que la funebre paz que nada siente;

 

Desde mi humilde orilla, con el respeto que se le debe al fuego

inclino mi pluma ante tu estirpe:

no fuiste la victima que el oleaje reclama,

fuiste el Mar que eligiò su propia profundidad,

dejàndonos el mapa de como amar sin someterse

y de como ser libertad en un mundo de hombres pequeños;

 

Vuelo alto tu canto ingràvido y perenne

como una Gaviota de Nàcar que desafìa la tormenta,

ala de luz pura que ningùn lodo de la tierra pudo manchar,

libre sobre el oleaje, dueña eterna de tu propio vuelo.

 

 

Autor:

Henry Alejandro Morales

28 de Septiembre de 2026

 

 

VOY A DORMIR

 

Dientes de flores, cofìa de rocìo,

manos de hierbas, tu, nodriza fina

tenme prestas las sàbanas terrosas

y el edredòn de musgos escardados

 

Voy a dormir, nodrizca mìa, acuèstame

ponme una làmpara a la cabecera

una constelaciòn, la que te guste

todas son buenas, bajala un poquito

 

Dèjame sola: oyes romper los brotes...

te acuna un pie celeste desde arriba

y un pàjaro te traza unos compases

para que olvides...gracias, ah un encargo:

Si el llama nuevamente por telèfono,

le dices que no insista que he salido.

 

Alfonsina Storni.