Entre inmensa soledad,
en un desierto sin fin,
yo me siento muy feliz
porque no dejo de amar;
sé que el amor llegará,
y tal vez, llegué por ti,
y es que te puedo sentir
como no sentí jamás;
eres un faro de luz,
ese infinito querer
que vive en mi corazón;
solamente serás tú
ése, mi auténtico bien:
dueña de todo mi amor...