UN CAMINO Y UNA FLOR
Un camino y una flor me acompañan desde niño,
me transportan hasta el infinito,
me dan un paseo por las estrellas,
me llevan a la luna, caminan conmigo por las nubes,
y luego me bajan al mar que para que me extasié
con el panorama en la lejanía de las aguas profundas.
Sin embargo ayer me dijo la flor
que ella quería otra compañía,
que para que fuéramos cuatro,
y entre los cuatro seríamos la familia perfecta,
y te prefiere a ti, me susurra muy cerca de mi:
que desde que la conoció se enamoró,
perdidamente de tus encantos, que desea sentir
tu aliento y el roce de tus labios en sus pétalos.
Se formó una discusión entre el camino, la flor y yo,
por culpa de tu esbelta y hermosa presencia,
el camino se alío con la flor
y me insinuaron a cada instante que te busque a ti
que contigo seríamos el cuarteto ideal
más romántico que ha existido,
que eres la pieza perfecta para armar el rompecabezas.
Después de un largo rato de conversar
terminé por aceptar que era lo mejor,
pero insinué que habían inconvenientes,
había que pasar montañas, desiertos y ríos caudalosos
para llegar a tu linda y grata morada.
—No te preocupes, te guiaré por el sendero adecuado,
además planearé todo para que escuche la melodía de las aves
y el sonido de ambiente lo más afinado posible—
dijo el camino saltando al rededor.
La flor galante y orgullosa insinuo
—Y yo con la belleza conquistaré a todos los individuos,
que se interpongan en el camino,
y así formaremos un excelente equipo para llegar a ese amor,
que nos atrapa en las redes de la atracción.
Sin dudar un instante empezamos el viaje,
vencimos todos los obstáculos y llegamos a tu paraíso
donde descansa la reina mas hermosa de mis pensamientos,
ahora sólo falta que te podamos conquistar
y se una a nuestro humilde equipo,
donde tu y yo viviremos nuestro amor,
el camino nos guiará para llegar a la meta
y la flor será nuestra belleza interior:
de amistad, comprensión y amor.
Eugenio Soto