Impasible me muestro ante la muerte,
resignado ante tan fatal destino.
Tras un angosto y efímero camino,
jamás maldigo el rumbo de mi suerte.
El cuerpo pasa a ser un ente inerte
sin disputar al orden lo divino.
Acato el fallo de su supremo sino
cuando la vida en sombra se convierte.
No me desvela el sueño ni el olvido,
ni la penumbra donde el alma mora;
que hallo descanso al fin en lo perdido.
Recibo en calma mi postrera hora
el último matiz de lo vivido
que el tiempo lentamente lo devora.
Classman