Bajo el influjo
Hay noches en que la luna y el mar nos recuerdan
cuando estuvimos tendidos sobre la arena,
su resplandor revelaba nuestros cuerpos,
y el mar hacía eternas nuestras huellas.
Benditas noches, incitadoras de encuentros,
que despiertan en tu piel aquello que fue nuestro,
que avivan en tu memoria deseos secretos
y ante otros brazos te delatan tus anhelos.
Aunque cambies de cuerpo, renace la misma escena,
mi influjo perdura bajo el azul de las estrellas,
tu razón pone límites que el corazón atraviesa,
y deseos que se velan, pero nunca se destierran.
Laura Meyer
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