Breve es el tiempo para los
despiertos.
A quienes la impaciencia
desgasta.
Recrea futuros sombríos e
inciertos
Que sólo a la mente
devasta.
Es difícil frenar las
ideas.
Cuando el sueño no es
reparador.
La imaginación llega como
marea.
Recreando un final
desolador.
La noche que debía darme
calma,
entre el silencio y la
oscuridad,
atormenta más a mi
alma,
y la inunda de
intranquilidad.
Las horas de dormir se
esfuman,
y ya aparece el
amanecer.
Los sueños se me
fatigan
y nada pude
resolver.
Comienza un nuevo
día.
Con miles de cosas por
hacer
Y yo tengo la
osadía
De nuevo echarlo a
perder.