Sebas 1987

Dientes kubrick

Floripondearon las víctimas del aire

de los inmuebles de nadie.

 

Ella tenía luz limpia en los ojos,

los dientes de Kubrick,

libros usados,

discos de un siglo pasado

y mohines que estallaban desde el alma.

 

Infancias adeudadas

y felices cielos.

La fe era un beso de pan

y su esperanza, ser correspondido.

 

Rotos de alma,

soledades ignífugas,

formaron parte de la vida de un sombrero.

 

Soplaron juntos

velas de olvido.

Dijeron a la vez:

 

—Volamos juntos.

 

Acoplamiento cerebral

y negativas futuras.

 

Imaginación en puntas de pie,

si tenemos suerte.

 

Se prometieron escribir finales,

escribir al final de todo.

 

¿Qué nos queda aún?

 

Ciclos completos de reencarnación en la TV.

Té dramaturgo.

Vino magullado.

 

¿Qué nos queda?