Los pétalos caen de los cerezos
en plena brisa primaveral;
su aroma me saluda, sus colores me deslumbran,
y el murmullo de sus hojas me hipnotiza.
​Pero todo eso es solo el telón
ante tu belleza divina:
mi corazón se acelera,
la respiración se agita
y mi mente se paraliza ante tu sonrisa.