Somos como dos olas,
que el mar unió en su cuerpo,
dos espigas de trigo,
dos latidos cansados.
Dos senderos del monte
dos soles abrazando,
la soledad del mundo
en los rostros cansados.
Somos dos gritos mudos,
enredando la noche,
astillando la luna,
acariciando el campo.
Somos solo tú y yo,
dos amores nacidos,
dos cielos estrellados,
a la luz de un relámpago.