Paris Joel

Epifanía

Ya no hay zapatos hechos del trabajo 
del hombre que reza cada mañana, 
que postulen el más simple agasajo 
en la más fría noche de la iguana.

Fue la maldición del escarabajo, 
siempre atrás mientras la química gana, 
y así, sin casa y siempre cabizbajo, 
busca la epifanía más arcana. 

No es el vacío la revelación, 
sino el hambre que ya nos arrebata 
la dignidad humana en constricción. 

Por más que busquemos en la Vulgata 
y en el diccionario definición, 
no habrá música para esta cantata.