marco romero

La Devoración

La Devoración

 

Me pides que te coma y no hay respuesta

más limpia que la boca de la nada,

esta necesidad encarnizada

de devorarte entera en la tormenta.

 

No quiero un verso dulce que te nombre,

ni la caricia dócil de la brisa;

prefiero la garganta sin prisa

donde se traga el nombre de este hombre.

Tragarme tus contornos, tus fracturas,

tu voz de sal, tu siglo y tu lamento,

hacer de ti un profundo alimento

que habite en mis más oscuras espesuras.

 

Que no queden ni astillas ni memoria,

ni un pliegue de tu sombra en el camino,

solamente la garra del destino

que borra de un bocado nuestra historia.

 

Y punto. Sin rodeo, sin alarde,

fundirte en mi materia y en mi centro,

para que cuando me busquen por dentro,

encuentren sólo un fuego que no arde.



m.c.d.r