Emma Gissel Gandara Quezada

Diosa de Plata.

​Quiero ser la Luna de ese lobo feroz,

la luz que lo abraza en su noche más densa,

aquella que es culta al escuchar esa voz,

la que con sus garras despliega su defensa.

 

​Sabe que soy suya, que a su lado me entrego,

y aun así desea marcarme con su fuerza,

un sello sagrado bañado por el fuego,

para que ningún mal mi destino torcienza.

 

​Soy la fuerza viva, su faro en la sombra,

soy su luna de agrado que enciende su instinto;

si un extraño acecha, si el peligro nombra,

se vuelve la fiera más fiera del recinto.

​No me cuida por frágil, me cuida por santa,

porque en su alma soy templo, secreto y altar.

 

Su lealtad es firme, su fuerza no cansa,

un lobo jamás deja a su Diosa de amar.

​Aun sin necesitarlo, su garra me guarda,

me ve como el culto que el cielo le data;

yo soy el refugio que su alma aguarda,

su lobo, su fiera, su Diosa de plata.