Andan las heridas abiertas,
jugueteando sobre mi cuerpo,
en esta mañana desierta
que despierta viejos recuerdos.
Entran airados por las ventanas
olvidos que arrastra el viento,
y dejan sobre mi cama
cenizas de algún silencio.
Tengo la sangre cansada,
tierra dentro del pecho,
y la memoria clavada
como hierro contra el tiempo.