Eran doce. Dispuesto el pan y el vino,
manos y voces, flébiles promesas
y un punto de oración fueron las presas
de la hospitalidad del uno y trino.
Carne y sangre se unieron en el pacto,
así lo declarase: \"en mi memoria
repartid este fruto, que a la historia
el espíritu otorgue de este acto.\"
El nombre bendecido por el cielo
la semilla sembró, naciendo planta
del santo honor de bendecir la mesa.
Unión de paz y muestra de consuelo,
es el cristiano don que le levanta
al alimento marca en cruz expresa.