El viento agita mis horas calmas,
al ver la bruma quieta sobre el mar,
un recuerdo agita algunas lejanas aves, que se extinguen en la mirada distante.
Un letargo sumiso rasga el cielo gris,
y hace llorar al mar y lo abraza triste,
un horizonte inhabitado ondulante,
que se aleja entre el tiempo y el olvido.
impasible y absorto la vida insaciable,
el mutismo inmerso e inmovil testigo,
nubes vagabundas recorren el mar,
algunas caen dormidas y sólo flotan.
Voces que gimen olas dejando huella,
huellas olvidadas escondidas en la arena,
arena blanca y desnuda que todo olvida,
poema escrito en la arenas del tiempo.