CORAZONES DESGARRADOS
Hay corazones que ríen por fuera
mientras por dentro se quiebran de pena,
corazones que esconden sus lágrimas
para que nadie descubra sus huellas.
Hay amores que llegan despacio,
como un sueño vestido de abril,
y se quedan tatuados en el alma
aunque el destino los haga partir.
Corazones desgarrados,
heridos de tanto querer,
que aprendieron a vivir en silencio
cuando ya no pudieron volver.
Corazones que dieron sus sueños,
que apostaron la vida al amor,
y encontraron después del abrazo
una amarga estación de dolor.
Hay palabras que nunca se dicen,
hay perdones que cuesta pedir,
hay recuerdos que siguen despiertos
cuando el alma quisiera dormir.
Y en la noche, cuando nadie mira,
cada herida comienza a sangrar;
porque existen amores tan hondos
que ni el tiempo consigue borrar.
Corazones desgarrados,
¿quién les devuelve la fe?
Si después de entregar hasta el alma
solo queda aprender a perder.
Pero aun con el pecho partido,
aun cansados de tanto llorar,
hay corazones que siguen latiendo
porque nacieron de nuevo al amar.
Y quizá alguna noche cualquiera,
cuando cese la pena y el dolor,
estos pobres corazones heridos
volverán a creer en el amor.
Porque amar, aunque duela en el alma,
aunque deje cicatrices detrás,
es saber que después de la noche
siempre existe otro amanecer más.
Y si alguna vez me preguntan
qué quedó de aquel viejo dolor,
diré: quedaron dos corazones desgarrados,
pero ninguno dejó de creer en el amor.
— El Bohemio Puro