Una ruptura mata
Me quiero lamer las heridas como un lobo,
pero encuentro que soy simplemente: humano.
Somos humanos realmente del todo,
y estamos heridos por completo,
Si y si.
Pero aunque el dolor nos busca sin descanso,
en las esquinas de cada una de nuestras rupturas,
de las personas que dejamos atrás,
y las que nos dejan atrás sin escrúpulos,
¿Las razones? cambiar amor por vanidades.
De esta misma forma ocurre allá, lejos y cerca,
en la falta de amor y consideración donde
en el horizonte las matanzas agolpan cadáveres,
o en la cercanía donde nos arrasan las venas cortándolas con engaños:
Malditos sean los reclamos nos dicen con la bota sobre nuestras caras,
Malditos sean mientras te hieren, malditos sean mientras te llevan al paredón;
donde matan los sentimientos como cucarachas
y lo más sagrado que tenías como medalla ahora profanada.
Pero ya me he dado cuenta que el amor no es artificio,
y que libres somos de encontrar al original en este vertedero.