Manigoldo

Linderos incompletos

No basta con declarar el fin de un ciclo si los linderos del pasado permanecen borrosos; un matrimonio no concluye solo con la distancia, sino cuando se asume la realidad de rumbos opuestos y se marcan las fronteras que exigen el respeto.

 

Es difícil para nosotros, que buscamos construir algo puro, transitar por un camino donde aún se proyectan sombras ajenas; ver la falta de límites claros en quien no comprende la separación y permite ciertas situaciones y espacios que ya no le pertenecen, vuelve compleja la paz de nuestro presente.

 

Sin embargo, en mi análisis no hay lugar para el reproche: entiendo la dificultad de desatar los nudos del ayer, sé que no es por mala fe, sino por procesos no resueltos.

 

Por eso, Pelaita hermosa, elijo sostener mi convicción: no vine a presionar tus tiempos ni a exigirte respuestas inmediatas; te ofrezco una lealtad madura, incondicional y firme, dispuesta a aguardar a que reclames por completo tu tranquilidad.

 

Sé que el reloj de esta espera no tiene fecha ni hora exacta, que el tiempo de reordenar tu vida es un dilema incierto; pero aquí estaré, como el caballero que ha decidido entregarlo todo, esperando con fe el momento en que las tormentas se apaguen y podamos vivir un amor libre de fantasmas, auténtico y de verdad.