El pueblo me ha construido un palacio,
dicen que es mi nueva casa.
Caminamos alegres por la enorme sala.
Yo hago de anfitrión
porque ellos dicen que soy el elegido.
Un humilde ciudadano se me acerca,
su mirada noble admiración expresa,
hablamos de lo enorme que es la casa,
mi habitación es más grande que un apartamento.
Y él con su melancólica calma señaló
que eso es tan grande que me permitirá tener una familia,
y cuando eso ocurra...
me habré convertido en El Gran Hombre.
Entonces comencé a cerrar las enormes puertas,
mientras todas esas personas desaparecían.
Si esta es mi casa debería poder habitarla
en mi soledad...
Busqué salir del vestíbulo
a paso ligero por el ancho pasillo.
Una jauría de perros apareció,
ninguno de estos me reconoció.
Uno de ellos me gruñó.
Nadie les enseño que soy el dueño de esta casa.
Y mientras un enorme perro negro llega a detenerlos,
yo cierro las enormes puertas.
Mi habitación está en el último piso.
Camino hacia las difusas escaleras.
Buscando mi privacidad...
Si esta es realmente mi casa
debería poder habitarla en soledad.
No me importa ser el elegido.
© Elías Iguini, 2025. Derechos reservados © Elías Iguini, 2025. Derechos reservados.