LA SANGRE
Fluido no newtoniano, viscoso,
transformador energético;
transportador gaseoso
en su céntrico y simétrico
anillo de porfirina.
En el dedo de la vida
las nupcias proclaman
desde las oscuras nubes del Universo.
Simetrías verde y rojo
del magnesio y del hierro;
gérmenes de emociones futuras,
retiráis luz de su viaje eterno
encadenando átomos
en vibrantes estructuras
incesantemente renovadas
por las etéreas nubes moleculares.
Cálido torrente escarlata,
fluido precioso en el cáliz derramado
amargo de dolor
y fértil de esperanza;
fecundo arroyo que llama
a la vida o a la muerte llama.
Fuego de vida
que al derramarse la apaga.
A impulsos y borbotones avanza
con deseos confusos y secretos.
La información es guardada
en el esotérico libro
líquido carmesí.
En la sangre,
la memoria de los tiempos.
Impulsa o reprime,
alegra o lleva al gris
del desánimo y la tristeza.
Un cuerno astifino
ahonda en busca del venero
que no encuentra;
¿dónde está la fuente
de esta manifestación de la vida?.
¿Dónde el origen de tanto secreto?.
¿Dónde recupera el ánimo
el alma que habita
en el cálido aliento
esencial para ser?.
¿Qué misterio existencial es este
que la roja sangre contiene?.
El cazador Caín
usó el arma letal
para verte salir.
Vale cualquier cosa
para exponerte llamativa,
ocaso púrpura
del asombroso vivir.
Sorprendente rosa roja.
Regaste la pirámide del Sol
las arenas del Coliseo
los campos de Waterloo,
la ciudad de Stalingrado,
las márgenes del Ebro.
En Hirosima y Nagasaki,
apoteosis de maldad,
un estampido de fuego,
un hongo mortal,
eléctrico , atómico,
una bola de plasma,
dragón de fuego,
metal incandescente,
te ha destruido,
inconcebible y brutal,
un dragón que está despierto
arrasa y seca el cuerpo
silenciándote por dentro.
Un tan-tan rítmico
y sonoro
casi imperceptible
hace patente tu presencia.
Números aproximados
golpean en el cerebro
controlador
hacedor de sueños
guardián de la memoria.
Y mientras así sea
una singular forma de vida
irrepetible, especial,
bendice la gloria
del Creador.