MIRADA QUE DESATA TORRENTES
Seguramente un día nos abrazaremos
yo acariciaré la lluvia
tú abrirás atardeceres de deseos
con tu corazón lleno de versos.
Sin el refugio de tu nombre
yo era un desierto
pero tu mirada desató torrentes
en los muros de mi cuerpo
y juntos atropellamos al tiempo.
Tal vez, algún día mi poema te alcance
en la urgencia de tus tardes
y la nada ya no tendrá tu forma.
Poemas de Pepita Fernández
Córdoba -Argentina
26/09/26