Confidente999

Madrugadas

Anoche convino el vino

que brindásemos sin copas

poniendo a prueba mi tino

para dejarte sin ropa.

Se hizo dueño el sudor

de las sábanas mojadas

y el Sol se hizo deudor

de tu adiós de madrugada.

 

Entre los besos que resto

y los que tú me deniegas,

me quedaré con lo puesto

itinerando bodegas

donde el vino se conserva

guardándome los secretos

del desamor que me enerva

los errores de mis retos.

 

Échale sal a la herida

que desangra la hemorragia

provocada por la huida

de tu Houdini sin magia.

Experta en el desafío

de hacer la noche perfecta

dejando luego un vacío

cuando el Sol toca la puerta.

 

Yo volveré a mi rutina

desmantelando placeres

en ese bar de la esquina

del que huyen las mujeres.

Y tendré que releer

el verso que me escribiste

con tus labios en mi piel

llevada por el despiste

de quererme sin querer.