CON SUAVE SUBE Y BAJA
A la derecha y a media ladera de la monte
se divisan las canteras de mármol
de Macael, y una cosa sucede a la otra
al mirar a través de la ventanilla:
primero se ve un puente
sobre una rambla ancha y poco profunda
que baja ¿en qué dirección?
Y luego, un pueblo a la orilla
de la carretera, después de una sucesión
espaciada de edificios públicos y privados,
chalés, garajes, granjas, fábricas,
residencias y el núcleo de un pueblo que empieza a llegar
sutilmente, con algunas casas largas y chatas,
y los cielos azules que llamativamente
dejan pasar alguna nubecilla aislada.
Y todo esto muy cerca de la cuneta, tanto que,
si nos bajáramos del automóvil,
podríamos tocar cada elemento del panorama.
Conduciendo a una moderada velocidad
y salvando las cuestas y las rotondas, como en un encadenado
ininterrumpido sobre la continuidad de las horas
en ruta, tan previsibles ellas y tan precisas.
Gaspar Jover Polo