A falta de inteligencia, se le dio por ser muy sabio.
A falta de amor, se le dio por reír.
A falta de ver, se le olvidó detallar.
Los ríos también lloran cuando los manantiales se secan,
los ríos también lloran cuando las rocas suenan.
Jardines de libertad,
porque para vivir de esclavo ya estamos.
Recorrí donde era juzgado,
al son de su saber.
Ese era el camino,
ese.
¿Bastaba con tener una Alejandría?
Pues hasta entre sus libros
se escondía el misterio de la vida.
Ganador de errores,
pero nunca crucé con mi victoria
hasta ese punto de tu libertad.
Porque, ¿qué es la vida sin sufrir?,
¿sin reír?,
¿sin llorar?
Pues tal vez esa es la catarsis de la vida,
tal vez ese es el misterio de la vida.
Pequeño misterio de la vida,
asómate.