~ * ~ Sofía es una bella mujer muy certera, mística y con muchos pretendientes que en la senectud no llega a ser fea, vieja, con canas y la piel muy arrugada porque ella es una leyenda…
Sofía es una de las más bellas mujeres de la historia y del barrio donde ella reside. Sofía no se fía de la vida ni de la herida que deja la vida misma. Sofía sin detener el camino ni sus pasos por la vida desea más y más, pero, cuando logra llegar la noche fría es un desconcierto friolento y muy frívolo porque su insistente belleza oscurece también con la noche de un azul añil cuando se apaga toda luz. Sofía la que no se fía de nada ni de nadie es la mujer más bella del mundo y del universo completo. La belleza de Sofía está apta, contundente y muy clara en la situación de que ella se aferra a su sola belleza de mujer. Sofía no se fía en nada ni en nadie porque su belleza es intacta, atractiva, hermosa y muy asertiva en el amor si ella tiene tantos pretendientes que la acechan y la devoran por ser una bella mujer. Sofía es una bella mujer y es la que no se deja amedrentar por las fealdades de la vida. Sofía es la dulce muchacha de ésas que con tan sólo la belleza embelesa a las personas por los ojos. Sofía es la bella mujer que claramente se deja ver, observar, mirar y admirar con su belleza profunda que aturde a todos por igual. Sofía desea y quiere indeleblemente pasar y transcurrir la noche de azul añil queriendo borrar de la noche a su piel oscura, demacrada y muy revejida, y todo porque llega la noche fría a descender y con ella la sola oscuridad, sólo así pensaba Sofía cuando en el mal momento se dedica a ser como la bella mujer y sin perder el buen momento. Sofía quedó como la sola verdad mágica, trascendental y muy inocua, que era la bella mujer y que sólo era bella de día como el sol resplandeciente, con tanto brillo y como la luz y la bella energía. Sofía quedó como el dolor y como el desafío en la soledad cuando sólo en el advenimiento de su corazón quedó como el sol de noche queriendo ser bella siempre y a pesar de la oscura noche cuando sale el dolor de ser fea, ajada y muy revejida como ella misma dice la bella mujer. Sofía, sólo, presiente ser la forma y manera para poder ser la mujer más bella de un mundo que la desea, la pretende e iguala su belleza natural como poder ser, también, una de las más bellas mujeres.
Sofía no se fía en nada ni en nadie, si afortunadamente es tan bella como una flor y su piel es tan radiante como el sol, pero, ella se petrifica cuando llega la noche y oscurece el día se torna todo oscuro, mediático, tétrico, lóbrego y funesto cuando la vida de Sofía es tan bella como el sol renaciente de todos los días. Sofía no se fía en nada ni en nadie si desafortunadamente siente que su piel es la más bella de todas las pieles en el mundo y su belleza exótica, radiante, fantástica y natural la hacen merecedora de una belleza sin igual. La vida de Sofía no se fía en nada ni en nadie ni claudica lo que desea realizar y es ser bella por ser una bella mujer. Sofía perpetra ser la mujer más bella del mundo queriendo derribar y destruir toda fealdad, ser horripilante y muy desagradable. La vida atormenta, bifurca y desea derribar toda maldad para que Bella sea fea y por dejar de ser bella como en algún día puede que llegue la mala suerte de caer ante unas canas, arrugas y piel flácida lo que nos deja la senectud. Sofía no se fía en nada ni en nadie y la vida bifurca cuando, sólo, desea ser la mujer más bella del mundo sin importar, sin pensar que algún día llegará la senectud, la vejez y la revejida vida que algún día como es bella será fea con senectud porque su belleza acabará algún día después de vivir la etapa juvenil cuando es bella. Sofía no lía, no adhiere, no une belleza con senectud porque ella cree que la belleza acabará algún día como todo acaba porque todo es terminado como obra perfecta de una belleza por ser una bella mujer. Sofía no lía, no fía su belleza a nadie y nada le impide demostrar su propia belleza ante todo el mundo porque su belleza es esencial, natural, original y tan real como el mismo sol, pero, llega la noche con la oscura noche y con el azul añil en el cielo desciende su belleza hacia una oscura piel por la oscura noche cuando la vida camuflajea a su esencia, a su belleza y a su piel bendita como todo cielo blanco. Sofía no lía ni fía en su belleza para ser una bella mujer sino que es naturalmente bella y, así lo hace demostrar ante todos.
Un día en la vida de Sofía se llena de mala suerte y mala perspectiva cuando ella camina penitentemente por el lago más hermoso del barrio donde ella reside. Sofía cautiva con su externa belleza y con un físico extremadamente hermoso y camina por toda la orilla del lago más bello del mundo. Sofía halla en ese lago hermoso a un viejo sabio que es muy sabio que le expresa en una hermosa poesía una hermosa melodía que dice así…
-“Sofía es la mujer más hermosa,
su belleza es como la rosa,
y el lago se iguala ante tanta belleza,
y yo le digo con total franqueza,
que ella es la mujer más hermosa…”-.
Sofía queda petrificada, anonadada y muy estupefacta cuando el viejo sabio ve más allá y observa todo alrededor acerca de ella. El viejo sabio que es muy sabio, por cierto, le expresa a la muchacha un venidero mal porvenir cuando le dice que en una bella poesía y exclama…
-“¡Sofía es tu nombre de pila!,
la belleza ante tí desfila,
que por tí el lago se llena de más hermosura,
y yo por tí dejo mi locura,
pero, acuérdate mujer,
que la belleza termina,
dejando todo tu ser,
sin una belleza que conmina…”-.
Sofía quedó claramente convencida que la vida perpetra lo que más desea en la vida que la noche pueda llegar e irrumpir en su belleza natural porque ya está cansada de piropos, de pretendientes y de viejos sabios que solamente tienen una sola cosa y es fastidiar a la vida, a la belleza de una mujer que sabe lo que tiene en su exterior y que no desea más que revivir malos momentos para ser la mujer más bella en el mundo. Sofía quedó petrificada de espanto seguro cuando la ansiedad, el estrés y el Karma se unen para hacer de la vida un mejor tiempo. Sofía tiene evidentemente la vida en una belleza natural, en una osadía real y en un cometido de bruces caídas en una senectud que pronto llegará a su vida. La vida y la esencia de Sofía perpetra una belleza connatural para poder ser la mujer más bella con pretendientes, piropos, envidias y emular belleza de una mujer trascendental, fría, calculadora y muy estable en el amor, en la vida y en su vivir. Sofía prosigue caminando en el lago demostrando que su belleza es igual a la belleza de todas las mujeres de su misma edad. La belleza de Sofía deja claramente y evidentemente que la vida es tan bella como ese lago, como su belleza natural y como la osadía de creer que el ritmo de la vida perpetra un silente de malas sensaciones cuando la belleza no es igual a la senectud que muy pronto ha de llegar. La vida de Sofía no claudica, pero, es fantástica en belleza, sentimiento y físico natural con una personalidad efusiva, eficiente y muy efectiva cuando se torna la vida exasperada.
Sofía en medio del lago disfruta de la belleza sin igual que le otorga y brinda ese lago por donde ella penitentemente pasea. Sofía recuerda al viejo sabio que le declamó un bello poema y, así fue como todo fue vislumbrante, radiante y todo muy brillante. Sofía claramente y evidentemente aflora a toda belleza marcando un trayecto y una trayectoria esforzando la vida para ser la mujer más bella del mundo y, así que lo es la bella mujer. La bella mujer insiste, persiste y consiste en desear y hacer su belleza tan natural como lo que es una belleza sin igual, sin parecer y sin perecer en la fealdad si es una belleza tan innata, connatural, original y tan real como la misma belleza y ser la bella mujer sólo la vida le otorgó ser más bella que nadie. La vida atormenta y bifurca lo que lo inefable deja sin ser imborrable automatizando la única espera de poder llegar a la senectud con vida, bella y sin tener piel flácida ni revejida. La vida bifurca lo que la razón atormenta y es que la esencia, presencia y sin ausencia se viste de clamor cuando en el alma y el corazón se viste de belleza natural y ésa es la bella mujer llamada Sofía. Sofía aclama, reclama y proclama que la vida le ha otorgado la belleza más rara de todo el mundo porque todo el mundo voltea a mirar a su belleza natural para poder resaltar ante tanta mujer y ser la bella mujer que representa a todas. Sofía libera toxinas, pudor, sacrificio con poros abiertos sudando la belleza natural y execrando la fealdad como una coincidencia tan original como su belleza tan natural. Sofía no lía ni fía que su belleza natural sea tan natural como poder ganar la vida, el amor, fortuna, dinero y salud, pero, nada de eso obtiene cuando la belleza acaba como termina la vida. Sofía es evidentemente la bella mujer y la que se compara con la belleza de aquel lago. Sofía no lía ni fía a nada ni a nadie ser una mujer bella como la misma rosa. Sofía cree y piensa que su belleza algún día acabará con la senectud o vejez, con ojos flácidos, arrugas en la piel y canas en el cabello dejando atemorizar la vida en un solo paso de vida y un transcurso de belleza momentánea. Sofía cree y piensa que su vida es letal e inmortal desnudando todo aquello que la vida ha dejado desapercibida cuando la verdad es que su belleza no pasa desapercibida si todo mundo la mira y la observa y más junto a ese bello lago junto al viejo sabio. El viejo sabio y que es un hombre tan sabio le indaga a Sofía acerca de su belleza en la senectud que cuando llegue ese momento seguirá haciendo la bella mujer la que no olvida nunca que fue exquisita, exótica y extraordinaria como la bella mujer. Sofía a lo que le responde es que… -“no creo que llegue a la senectud y todo porque mi rey no le gusta la fealdad”-. Sofía hablaba solamente acerca de su belleza natural como rey de toda su belleza sin importar llegar a la senectud. La senectud se atreve a desafiar la vida, la forma y la manera de creer en el embate de que su belleza algún día dejará de existir. Sofía siente en el alma como ha visto a otras mujeres y ha observado que la belleza termina como toda belleza. Sofía no lía ni fía ni se adhiere a la vida entera de belleza nada más cuando en el suburbio de su solo corazón enaltece a la belleza, pero, se olvida de la senectud. Sofía como lía no fía y sólo desea que su belleza sea eterna sin importar vejez, arrugas, canas y fealdad de la última etapa de la vida cuando su belleza acaba y termina. Sofía, sólo, recuerda a ese lago lleno de hermosura, árboles, flores y lleno de una belleza sin igual, pero, que todo acaba cuando su belleza termina con las arrugas y canas en la vejez. Sofía recuerda a ése viejo sabio que le habló y le expresó acerca de su belleza natural, original, suave y delicada de mujer exquisita y tan exótica como ella misma siendo la bella mujer, pero, quedó desolada, desbaratada, rota y compungida, funesta y triste y con un aciago dolor cuando sabe que su belleza algún día acabará.
Sofía, sólo, recuerda a ése viejo sabio que le dijo que su belleza como termina conmina dejando todo el ser adherido a la vida misma y, así fue todo desde el comienzo hasta llegar a la muerte final dejando su belleza original, connatural, real, innata y sorpresivamente en un desastre en suburbio cuando su corazón no aguanta tanto dolor ni tanto desastre en una vejez que sabe que llegará pronto. La vida conmísera de la bella mujer es dejar a todo su ser prendido, encendido y muy vivaz como la hermosa rosa en el jardín de los buenos corazones, pero, siempre llega algo y es la senectud porque es mejor ser fea y llegar fea a la vejez que ser bonita y llegar fea a la vejez. La vida para Sofía interpone una cadencia, una mala vibración y un desafío inocuo cuando la belleza es idónea, pero, errónea cuando llega con arrugas y canas a una vejez que pronto llegará a su vida. La esencia de Sofía intercede en querer ser la bella mujer y por siempre hasta poder lograr llegar a la senectud. La esencia y la virtud no van en desdoro desde que la esencia no brilla por su ausencia cuando la vida atormenta, bifurca y transgrede en una sola forma de atraer a su eterna belleza en su propia vida. La vida para Sofía cree que su belleza original, connatural e innata van junto a ella misma en la misma forma y manera de creer que su persistencia no caduca ni expira como el tiempo, pero, la belleza terminará algún día y sentirá sólo canas y arrugas después de toda una vida llena de ser la bella mujer de una sociedad que la ama. Sofía es la bella mujer de una eterna sociedad que la desea, que la persigue, la anhela, la atosiga por ser una bella mujer, pero, sin pensar que en el mañana se irá todo por donde un día la belleza entró a su vida. Sofía es la bella mujer que con tanto pretendiente, aún, sigue sola y en soledad y continuará su vida en desolación porque prefiere estar sola que con un hombre que no la querrá sino sólo por su belleza exterior porque en el interior tiene un corazón, pero, no lo llena con buenas expectativas de supervivencia cuando pierde toda noción por ser la bella mujer sin tener un hombre que la quiera a su lado. Sofía, con piropos, pretendientes, belleza innata y corazón al desnudo, está sin percatarse que su corazón necesita amor y condescendencia cuando su corazón no lía ni fía a nadie ni a ningún hombre por ser tan bella naturalmente. La belleza para Sofía no ata, no perjudica, no enjuicia, no es ausencia ni es presencia cuando su belleza es tan natural como la belleza de aquel lago hermoso que se comparó a su belleza. Sofía cree que su belleza durará toda una eternidad sin saber que la senectud estará muy pronto a llegar. Sofía imagina y piensa que su belleza es como la del lago tan hermosa como la misma eternidad, pero, no logra saber, esperar y tener que llegar a la terrible senectud con piel flácida, revejida, canas y arrugas en la piel y nunca pensó que si tenía pretendientes en la juventud en la senectud no tendría a nadie. Sofía no lía ni fía la vida a nada ni a nadie cuando su vida es interpuesta con una belleza natural dejando atrás y en el olvido a una senectud que pronto llegará, mientras tanto hay que ser bella mujer y nada más. La vida para Sofía es tentar a la vida con belleza natural, connatural, innata y original para poder vivir en paz y saber que la belleza te abre puertas como te las puede cerrar sin importar que la vida juega un papel importante entre belleza y fealdad porque no todo el mundo es bello y no todo el mundo es feo. La belleza para Sofía está clara y contundente cuando no fía ni lía a su insistente corazón en fallar lo que encrudece por tanto se cuece el alma de insistente mal carácter cuando se torna exasperada la vida. Sofía queda abatida, herida y muy compungida después de alterar la vida, la esencia y la virtud en exacto buen proceder y todo fue porque desnudó a su corazón y fue el interior que sofocó a la vida sin importar el físico exterior siendo la bella mujer.
La vida se torna exasperada, intrínseca, intransigente cuando la esencia perfila, desfila y es como su nombre de pila Sofía la que no lía ni fía a nada ni a nadie esperando que su belleza sea por siempre sin importar llegar a la senectud. A la verdad es que es una belleza muy extraña cuando atormenta, bifurca y extrae a un corazón que sabe de la única verdad que su amor. La vida es como es la misma vida esperando a que el deseo y la vida, el anhelo y la esencia se percate que su belleza natural es tan natural como poder llegar a la senectud sin dimes ni diretes esperando a que la belleza se iguale a la terrible senectud. La vida es desafortunadamente la terrible senectud cuando se bifurca la vida misma como un dolor de cabeza cuando la vida atormenta como una sola verdad efímera y trascendental. La senectud es una etapa en la vida, pero, llega con canas, arrugas en piel revejida y flácida. La vida para Sofía es una vida llena de belleza, virtud, excelente exactitud y con una esencia plácida y llena de placer va por la vida derrochando y despilfarrando belleza natural, original y tan real como su propia belleza. La vida es eterna para Sofía siendo la bella mujer exquisita, exótica, exuberante y extraordinariamente fantástica y bella sin importar que algún día llegará a la senectud y con ella la vejez, canas, arrugas en piel flácida. La muchacha nunca ha pensado que se tornará un poco fea al pasar los años y transcurrir el tiempo cuando se torne la vida exasperada como un tiempo inestable, insípido y muy inesperado, pero, con el tiempo todo llega y ocurre desde lo peor hacia lo mejor. La vida de Sofía es una vida de bella mujer despilfarrando belleza a tutiplén, con una belleza connatural, original y tan real como el propio lago que tenía de frente y, otra vez, la muchacha, la bella mujer se reencuentra con el viejo sabio y éste viejo sabio le declama una poesía y le exclama que… -“
-“¡Oh, bella mujer!,
eres bella con todo tu ser,
eres la mujer amada,
la que otorga y da,
cuando la vida va,
y desea con todo aroma natural,
a tú belleza original…”-.
El viejo sabio se refería a la belleza interior de la muchacha haciendo alusión que para ser amada hay que amar al corazón, pero, ésto la bella mujer no lo supo hacer jamás. Un día un pretendiente le pregunta que si su corazón es tan bello como lo exterior de su belleza y ella le contestó que… -“mi belleza es más importante que mi corazón porque juega un rol importante en la sociedad…”-. El joven apresurado y en el afán de marcharse veloz se dijo en su interior que… -“ésta muchacha no tiene corazón…”-. El joven se fue en silencio y la dejó parca, exótica, exuberante y extraordinaria y la bella mujer nunca pensó que sin un corazón no puede ser la bella mujer porque el hombre observa el corazón dócil, tierno y bueno que tiene en el interior una mujer y es su propio corazón cuando en el embate pierde toda noción y es que su corazón se apagó lentamente sin escuchar a sus propios latidos añorando y anhelando lo que en el suburbio del corazón atrae la esencia de un hombre perfecto amando a una bella mujer, pero, primero pensando en su corazón como punto de partida hacia una vida llena de plenitud.
Sofía es la bella mujer que parte, transcurre y sin pasar desapercibida es la bella mujer exquisita, exótica, exuberante y muy complacida en todo desde el siniestro cálido de un sol que le llama más a la piel, pero, siempre llega la noche y con la noche el color azul añil y con el azul añil una piel oscura que si no enciende la luz se petrifica dejando inerte al débil corazón putrefacto, estupefacto, recto y muy directo. La vida de Sofía es la que no lía ni fía ni a su propio corazón la virtud en ser una mujer bella dejando atrás horizontes, fronteras, murallas y brechas que seguir. La vida para Sofía marca trayecto y trayectoria y es una historia para la historia dejando inerte el corazón y atrayendo a la vida la belleza exótica de una mujer, pero, sin corazón porque ella prefiere la belleza que mirar en su interior a su corazón. La senectud para Sofía no lía ni fía cuando se petrifica dolorosamente, inocuamente en un dolor sin apaciguar, sin aclarar, sin descongestionar ni supervisar a su eterna belleza. La vida separa y bifurca lo que la vida encierra y es el temor de lo que una mujer puede tener miedo y terror y es que llegue a la senectud y a la vejez siendo la bella mujer dejando atrás belleza original para caer dentro de un piel arrugada, flácida, revejida y, más con canas en el cabello. La vida para Sofía no significa que la etapa sea fea sino que su belleza natural amerita ser belleza eternamente sin importar esencia, virtud, sin corazón ni belleza interior para ella la belleza física es lo primordial sin importar que los pretendientes con piropos observen a un lindo corazón. Sofía mira en su interior y yace a un corazón muerto, a un órgano descompuesto con dolores, fealdad y sin sentido llevando siempre la forma y la manera de creer en el amor a toda costa. Sofía no lía ni fía que siendo la bella mujer perpetra lo fastuoso, fabuloso y fantástico de la vida ser la bella mujer, la que nunca se rinde y la que nunca deja de ser bella ni en la fealdad ni en la belleza sino que prefiere su belleza como carta de presentación ante una sociedad que delibera la belleza de la mujer como principio. El lago hermoso por su naturalidad libera una hermosura, una exacta exactitud que con estándares premeditados de una belleza natural. El lago libera belleza, explora lugares extraños y perpetúa la belleza extrasensorial para creer que la vida es bella sin importar fealdad en el interior, así se compara la belleza natural de Sofía junto a ese lago y el viejo sabio que, aún lo recuerda y le declama en poesía exclamando que…
-“¡Oh, bella mujer!,
que con sed has dejado el lago,
y yo con tu sonrisa,
un lago hago,
invento poesías,
para una bella mujer,
que con alegría,
me da la belleza de la mujer…”-.
El viejo sabio irrumpe y exclama que con el bello lago se compara tal belleza de una bella mujer llamada Sofía. El viejo sabio con canas en el cabello y arrugada piel muere por declamar la pura verdad que algún día ésa muchacha llegará a la senectud y que su belleza ha de acabar. La bella mujer de nombre Sofía llena en combate su presencia, esencia, ausencia y hasta penitencia en saber que siempre será la bella mujer.
Sofía, sólo, pretende salir airosa de ese trance doloroso que conlleva llegar a la senectud. Sofía está sin pensar que la posible posibilidad de creer ser el lago y siendo un lago eterno y que nunca llegará a ser feo y todo porque es un lago eterno. La vida para Sofía no clama ni aclama lo que deja la vida en una senectud que es razón sin razón y olvido sin olvido recordando siempre la eterna juventud. Sofía es la eterna bella mujer que, aunque, llegue la noche su piel se torna oscura y pesada, pero, su belleza intacta, candor, esencia y virtud sobrepasa todo estandarte de los cánones de belleza. La esencia de Sofía no brilla por su ausencia cuando su belleza original, connatural, innata y muy hermosa sobrelleva toda virtud, todo desdoro y toda ignominia cuando su belleza cruza los peores estandartes hasta lograr llegar a edificar el tormento en querer ser la bella mujer por siempre. La virtud de Sofía no llora, no es funesta y no es aciaga en el vil tormento de creer que la razón se pierde en un desastre inocuo, idóneo, pero, es erróneo cuando no se olvida que algún día la vida y piel de Sofía llegará a la vejez siendo la senectud la última etapa de vida, pero, con canas en el cabello, piel revejida y arrugada y con la vida agotada. Las fuerzas para Sofía la van llevando hacia un destino pertinente, pertinaz, suspicaz y de grata belleza cuando es la bella mujer la que se compara con la hermosura de un lago muy hermoso y eterno, pero, su belleza no es eterna sino que llegará a la senectud recordando siempre a la eterna juventud. Sofía didáctica, políglota y muy exuberante y exótica en belleza nada más porque ella es muy natural, cándida y perfecta se deja llevar por la gran suerte de ser la bella mujer y que no suelta rienda suelta para expresar la razón o el antídoto de su eterna belleza. La vida para Sofía es recordar a aquél viejo sabio junto al lago que le dice, declama y exclama que…
-“Sofía es la mujer más hermosa,
su belleza es como la rosa,
y el lago se iguala ante tanta belleza,
y yo le digo con total franqueza,
que ella es la mujer más hermosa…”-.
La vida para Sofía es recordar esas palabras sabias, llenas de ternura y de experiencia innata cuando sobrepasa las debilidades y las fortalezas de una bella mujer que sabe que algún día perderá toda su belleza, pero, ella es como el lago eterna. La vida de Sofía se torna intrínseca, exasperada y muy trascendental cuando logra derribar todo mal suceso de toda una vida en belleza natural. Sofía reclama, aclama y declama a la vida que su belleza sea por siempre, pero, aunque, no puede ser y ella pide al cielo que su belleza sea eterna y, aunque, llegue la noche y con el azul añil de la noche opaque a su piel de porcelana sin encender la luz ni de la luna ni de las estrellas ni del bombillo de luz cuando quiere que su belleza sea natural y eterna. Sofía reclama, aclama y declara que su belleza sea por siempre y que sea eterna hasta poder lograr ser la bella mujer por siempre. Sofía, sólo, quiere comparar su belleza con el lago como aquél sabio le expresó que algún día dejará todo su ser en el recuerdo de aquella juventud y que llegará la senectud a borrar indeleblemente toda vida, toda juventud y toda belleza de mujer bella. Sofía reclama, aclama y declama a la vida que sea por siempre hermosa y bella como ese lago eterno.
Sofía queda claramente abatida, funesta, destrozada al saber que algún día llegará la senectud y que con ella su belleza acabará. La única verdad es que la vida suelta prenda y es la única belleza que posee Sofía por ser la mujer más bella del barrio. La belleza connatural que Sofía posee es una belleza original, connatural e innata por resolver el dilema en llegar a la senectud llena de canas en el cabello y la piel arrugada y revejida. La vida para Sofía aclama y exclama lo que exclamó aquél viejo sabio cuando le expresó que…
-“¡Sofía es tu nombre de pila!,
la belleza ante tí desfila,
que por tí el lago se llena de más hermosura,
y yo por tí dejo mi locura,
pero, acuérdate mujer,
que la belleza termina,
dejando todo tu ser,
sin una belleza que conmina…”-.
El viejo sabio se refería que algún día ella perderá su belleza natural y que se llenará de canas y de arrugas, pero, la vida juega un juego y es que ella posee un rey y el rey no le permite llegar ni pasar la senectud. La vida para Sofía está claramente decidida, herida y malversada cuando la senectud debe llegar si llega a esa edad porque puede que muera o tenga una vicisitud o un accidente que es lo que trama ése rey para que Sofía no llegue a la senectud siempre con la belleza eterna y el dilema de ser bella y nada más. El comienzo de la vida de Sofía fue un abrir y cerrar de ojos porque creció tan rápidamente que su madurez la hacen ser la mujer perfecta, exuberante, exótica y muy leal y honesta a la vida. La verdad es que Sofía posee una belleza sobrenatural y un aroma especial entre piel y perfume, entre naturalidad y artificialidad de un aroma exótico que le hacen ser la mujer más bella del barrio donde ella reside, pero, ella, sólo, recuerda cuando llega la vil noche y con ella el azul añil de la noche y perpetra lo peor que su piel muere de belleza natural oscureciendo todo cuerpo como la vil, triste y fría noche. Sofía aclara y declara que su vida le pertenece a su rey y que su rey muere de deseos por ver su belleza siempre eterna y que no tenga canas en el cabello ni arrugas en piel revejida siendo la bella mujer de siempre y tan eterna como la misma belleza. La vida comete y acomete en bifurcar y poder separar a la vida, a la sentencia de una herida cuando la herida es artificial y superficial como el perfume original de su piel. Sofía no lía ni fía a nada ni a nadie que su vida es la eterna belleza y que delibera la razón perdida cuando su belleza es todo para ella socavando muy dentro de su propio interior sin importar la belleza interior. El corazón de Sofía extraña la bondad, la honestidad, virtud, decencia y pureza cuando el corazón no da oportunidad para sobrevivir sin belleza natural porque es tan bella que no le importa que sobresalga su interior. Sofía aclara y declara, no lía ni fía que su esencia es tan perfecta como poder ser la mujer más bella del barrio del mundo y de toda mujer que desea ser bella. Sofía y su belleza natural enternece, permanece y amanece con la belleza natural en su piel inmortal de una senectud real cuando el rey impide toda mala consecuencia en poder llegar a la senectud.
Sofía no lía ni fía a nada ni a nadie ya que su belleza es tan natural como original y se compara con la belleza eterna del lago. Sofía no debe ni puede decir que lleva tiempo en la vida evitando que llegue la senectud cuando lleva alrededor de treinta años en la vida desde que al nacer creció tan rápidamente que su belleza es tan original como la belleza de aquel lago para poder ser comparada con la hermosura de ese eterno lago. Sofía le teme a la vida, pero, más le teme a la senectud por llegar vieja, con canas en el cabello y arrugas en piel revejida para poder morir en paz, pero, ella ni su rey desean tal cosa cuando es tan bella como la rosa y es ella la bella mujer. Sofía va penitentemente todos los días a ver el lago y compara su belleza natural con ese lago hermoso dejando inerte a su propio corazón como su belleza natural. Sofía es de ésas mujeres tan bellas naturales que no necesitan maquillaje ni perfumes artificiales y su rostro contempla belleza natural para poder ser la mujer, sí, la bella mujer. Sofía camina penitentemente por la orilla del lago y fíjense que se encuentra junto al viejo sabio y ella lo saluda vehementemente y el viejo sabio le riposta, le declama y exclama así…
-“¡Oh, bella mujer!,
que eres como la rosa y con todo ser,
ser la bella mujer,
la que da toda belleza,
sin la tristeza,
y se contempla como la belleza de ese lago,
y, yo como viejo sabio te halago…”-.
Sofía sin detener a su propia belleza conversa de su belleza junto a ése viejo sabio y el viejo sabio se lamenta cuando, otra vez, ella le dice y le repite que… -“no creo que llegue a la senectud y todo porque mi rey no le gusta la fealdad, ya lo había expresado…”-. Sofía declara y aclara que su piel es tan bella que ninguna noche ni ninguna senectud han de poder con la fuerza, espíritu, esencia y virtud de su propia belleza natural porque ella es la bella mujer. La esencia de Sofía reclama y declara que su belleza es tan natural que petrifica a cualquiera y que embelesa a cualquier hombre con tan sólo belleza exterior dejando entrever que su belleza es tan original y connatural que todo comenzó dejando ver que su belleza interior y exterior es la misma belleza, pero, esperando que su corazón sea prominente ante tanta belleza. La senectud llegará algún día y con ella canas en el cabello, arrugas en la piel y una piel flácida que le dejará ser fea por la etapa natural de la vida donde ella cree que la senectud es ser fea. Sofía quedó soltera por toda la vida siendo la bella mujer y aclarando que ella ni fía ni lía a nada ni a nadie que su belleza es tan natural como ser la mujer que en soledad supo ser suficiente, satisfecha y muy complacida en todo aspecto de la vida y su belleza no fue la evidencia en haber quedado soltera sino que su belleza interior no brilló jamás sino que asustó a muchos hombres y que llegaron como se fueron de su vida. Sofía no lía ni fía que la vida adhiere como petrifica la esencia, la virtud, la belleza y la original belleza interior sino que su exterior hizo más brillo y más enaltecimiento que su belleza interior. Sofía declara, aclama y exclama que su vida es incierta, pero, muy incolora cuando lleva todo color en su interior como la sangre del corazón que interviene para poder vivir más.
Sofía no lía ni fía a nada ni a nadie que su vida adhiere como petrifica la esencia y la virtud de creer que el mundo es de total belleza sin importar que existe la fealdad, pero, la fealdad en deshonesta vida. Sofía no aclara, pero, declara que su extrema belleza es de la misma ansiedad y de la más libertad, porque toda belleza le otorga la más grata belleza deseando abrir brechas, fronteras y derribar murallas hasta conseguir lo que se quiere hallar. Sofía ni lía ni fía con demasiado ímpetu a nada ni nadie desafiando el dolor de ser la bella mujer porque siente que su alma desaparece del mapa. Sofía habla con el viejo sabio y es más sabio que la misma vida cuando en el ímpetu de su inmortal deseo de ver el cielo es tan inmortal su alma devastada de tiempo, capricho y de exótico porvenir cuando las vicisitudes le otorgó la gran sabiduría, sí, al viejo sabio que conversa junto a Sofía. Si en Sofía y en el camino hacia el lago perpetra lo peor y es comparar una belleza extrema con la eternidad de ese lago hermoso. Sofía aclara, declara ni lía ni fía la esencia ni la virtud exacta en poder creer que la vida atormenta como el solo poder de ser la bella mujer. Sofía cree y piensa que con exactitud y con gran virtud exacta se disfraza la fealdad con una belleza artificial y sin la sola belleza connatural, original y tan real y tan verdadera como la belleza natural de Sofía. Sofía ni lía ni fía a nada ni a nadie su antídoto de bella mujer y por ser la mujer más bella del barrio donde ella reside. El viejo sabio, la mira y la observa nuevamente dejando claramente que ella es la bella mujer la que está en el lago de halla dejando que su belleza natural florezca como esas flores que adornan al lago. El viejo sabio dejó sutilmente su mirada clavada en los ojos de Sofía, dejando saber que su belleza es tan innata como esas flores del lago. Sofía quedó adherida como la gran fortuna de ser la bella mujer, siendo la única mujer que quiso ser como la más bella mujer del aquel lago como la sorpresa que sopesa dentro del alma muerta de espantos. Sofía así fue como ese lago hermoso, eterno y lleno de una sola eternidad y el viejo sabio le expresó que…
-“¡Oh, bella mujer!,
y con todo tu ser,
eres la mujer más bella,
eres la que brilla como la estrella,
pero, eres tan pasajera,
y como la era,
no te veo como la primavera…”-.
Sofía quedó como el lago hermoso, eterno y con una sola eternidad cuando en el afán de vanagloria su eterna historia quedó como la leyenda más fría, gélida y álgida de todo un mal tiempo. Sofía infringió en un mal incurable cuando quedó petrificada como ese lago eterno cuando sólo quiso ser la bella mujer y tener su belleza eterna. Sofía quedó hablando con el viejo sabio de cosas trascendentales y nunca se fijó porque es Sofía la que no fía y no lía adheridamente su alma a aquel lago que tomó como rehén de una belleza extrema y fue quedar petrificada y eternamente con su belleza natural. Sofía era y es la leyenda del lago eterno con su belleza hacia la eternidad. Sofía sentada en el banco conversando con el viejo sabio nunca se fijó porque ella ni fía ni lía a nada ni a nadie cuando el viejo sabio, sí, era un viejo sabio y tan eterno como la eternidad sin petrificar su alma la dejó adherida a aquel banco y a aquel lago eterno. El viejo sabio conversando con la joven Sofía declama y exclama que…
-“¡Oh, mujer bella!,
que eres como la estrella,
sólo déjame ver a tu ser,
si eres la bella mujer,
la que con tan sólo me da todo su ser,
y, eres la bella mujer,
la que con sed,
soy todo de usted…”-.
Sofía quedó claramente y realmente asombrada con tan sólo escuchar la poesía de ése hombre sabio, pero, era solamente un viejo sabio se decía ella. Sofía, la que no lía ni fía a nada ni a nadie, espera por ser la única bella mujer en todo el barrio donde ella reside sabiendo que es más bella que el mismo lago. Sofía cree que puede salir airosa de ese gran, hermoso y bello lago, pero, ella expresó las palabras claves de una fría, álgida y gélida leyenda y ella dijo que… -“no creo que llegue a la senectud y todo porque mi rey no le gusta la fealdad…”-, y así fue todo y Sofía quedó adherida como liar y fiar en la belleza eterna de ese bello lago cuando su eterna belleza quedó petrificada, adherida y muy consecuente considerando que es ella la bella mujer. La fría noche llegó y con ella el azul añil de la noche opacando a su piel y ella temerosa de perder el brillo del sol en su piel bronceada. Sofía claramente y realmente queda abatida, adherida como ese bello lago con la belleza eterna cuando quedó en el banco allí sentada y conversando con el viejo sabio con una belleza eterna. Sofía nunca se fió ni lió en que su belleza quedó adherida a ese bello lago cuando se atemorizó de un espanto seguro cuando la belleza quedó adherida a su piel, cuerpo y alma, pero, el corazón quedó sin latir con la única fuerza de no ser una belleza interior porque ella prefirió ser la bella mujer a tener un bello corazón para amar con el interior. Sofía y el viejo sabio quedan petrificados en ese lago, uno por ser un viejo sabio y ella por ser la bella mujer que la vida quiso que fuera la única mujer como ese lago eterno. Sofía, sólo, pretendió ser la bella mujer, a pesar, de no tener un bello corazón para amar porque quedó soltera y sin amor alguno en la vida porque ella prefirió ser bella mujer antes que tener un corazón bello. El lago consumió la belleza de la bella mujer cuando el viejo sabio muere, pero, ella quedó adherida a ese bello lago con una belleza eterna por ser la bella mujer. Sofía es la que no lía ni fía a nada ni a nadie cuando su alma quedó adherida a su piel sin la noche oscura del azul añil, pero, sí, con un sol resplandeciente que alumbró a aquel lago por siempre. Sofía fue una leyenda en aquel lago hermoso y eterno con la única diferencia que cuando llega la noche el lago se ve igual de bello que de día. Sofía por expresar a aquellas palabras quedó petrificada en la leyenda y nunca más vio llegar la senectud a su vida porque quedó por siempre sin canas en el cabello ni arrugas en la piel revejida y flácida porque la senectud se alejó de ella y quedó completamente como la bella mujer petrificada en aquel lago bello y hermoso con la belleza eterna. Sofía recordó aquellas palabras del viejo sabio que declama y exclamó que…
-“¡Oh, bella mujer!,
y con todo tu ser,
eres la mujer más bella,
eres la que brilla como la estrella,
pero, eres tan pasajera,
y como la era,
no te veo como la primavera…”-.
Sofía pudo saber que su vida no fue como la primavera sino que pasó muchos inviernos petrificada allí dejando adherida a su belleza y siendo la bella mujer en aquel lago.
FIN