Salvador Torres

Tu boca es una ciénega

Tu boca es una ciénega solitaria

y tus pupilas son dos gotas al viento,

déjame decirte vida lo que siento

porque el deseo en mi piel es necesaria

y de tu boca bebo el tímido aliento.

 

Tu cuerpo es un cometa de bugambilias

y tu sexo una hojarasca de pañuelo,

y que junto a mi estrella llegan al cielo;

por la mañana romperán las vigilias

hasta practicar con nuestro amor el vuelo.

 

Tus cabellos son un álamo amarillo;

son capullos de azahares amorosos

y que vibran a compases armoniosos:

tus cabellos son lunares con su brillo

y que desnudan estos sueños dichosos.

 

Tus caderas son yerbas estremecidas

que recogen pistilos enamorados,

en las colinas de seres tan amados,

tus caderas son fieras enfurecidas

que devoran delirios empoderados.

 

Tu eres un hogar lleno de fantasías

una hegemónica patria que cosecha

las frutas inmortales de que está hecha

los senderos que llevan mis travesías.

Tu boca es una ciénega que me acecha.