Tu boca es una ciénega solitaria
y tus pupilas son dos gotas al viento,
déjame decirte vida lo que siento
porque el deseo en mi piel es necesaria
y de tu boca bebo el tímido aliento.
Tu cuerpo es un cometa de bugambilias
y tu sexo una hojarasca de pañuelo,
y que junto a mi estrella llegan al cielo;
por la mañana romperán las vigilias
hasta practicar con nuestro amor el vuelo.
Tus cabellos son un álamo amarillo;
son capullos de azahares amorosos
y que vibran a compases armoniosos:
tus cabellos son lunares con su brillo
y que desnudan estos sueños dichosos.
Tus caderas son yerbas estremecidas
que recogen pistilos enamorados,
en las colinas de seres tan amados,
tus caderas son fieras enfurecidas
que devoran delirios empoderados.
Tu eres un hogar lleno de fantasías
una hegemónica patria que cosecha
las frutas inmortales de que está hecha
los senderos que llevan mis travesías.
Tu boca es una ciénega que me acecha.