Tenía el corazón huérfano
y quizás no sabías
que también te esperaba
en algún rincón del tiempo
donde el silencio
era el eco de tu voz.
Llegaste como llega la lluvia,
sin ruido, sin anuncio,
dejándolo todo distinto a su paso
y quedándote en mis versos.
No sé si fue destino,
ni casualidad ni poesía;
creo que fue el tiempo
cediendo su lugar.
Ahora que sé...
dónde perderme,
no quiero otro destino
que este lugar, junto a ti.
— LMML