Évano

A una amiga

Asoma media luna ¿o son 

tus ojos cerrando estío?

La persiana de La Gran Vía

baja lenta y deja los últimos rayos

despedirse mientras tu tos 

acompaña pasos y voces.

 

\'Adiós guapa\". Las del café son 

muy amables, cuando llegue el frío

del invierno entraremos, me dices.

 

Y yo entre tu tos. Y yo sé que no será.

 

Flai ladra al ladrido de aceras y balcones

y prosigue, husmea y levanta

la pata para marcar otra vez su existir,

a pesar de la indiferencia

de los otros perros hacia él.

 

Yo, también  yo muestro indiferencia a tu tos

y encarcelo sollozos, y asiento.

Y asiento.

 

Ya es otoño. Ya dos mil veintiséis.

La Gran Vía sigue bajando la noche.

Deja penetrar por las hendiduras reflejos del otoño,

los de la sola Luna, que también son

los de tus ojos, la de tus ojos.

 

Alba habrá, habrá primavera,

y soledad, y rocío, y lágrimas 

adheridas a esos nuevos días

correteando pasillos de este mundo

otra vez.

 

Debo creer que el mundo es esto;

mas no quiero 

sino llorar lo que quise

como reí lo que amé. 

 

El amor invade y destruye

-hasta en su muerte-

al castillo más inexpugnable.

 

Y lo convierte en intemperie

y en vida viento lluvia tierra luz amor pasión

 

y en Luna, y en estrellas

y en su ausencia

desolación.