Reto desde la noche solitaria
al recuerdo sutil de los poetas,
a la estatua de sal de sus siluetas
a que entreguen su musa literaría.
Confío que la voz de un simple paria
adivine el candor de los planetas,
y gire con vigor en las veletas,
flotando con la luna legendaria.
Afinaré mi afónica guitarra
con el susurro de arpas delirantes
y cantando al compás de la cigarra,
rimaré con racimos consonantes,
imitando a las uvas en su parra
y bebiendo sus notas hechizantes.