Sheilo Sanz

HISTORIA ( 13 )

●HISTORIA  ( 13 )
●LA HEREDERA.


Este hecho ocurrió un poco antes del año  1.900,  D.C.    En un lugar cercano  de Grecia,  en costas del mar Adriático.  

Soy una chica de unos 17 años,  muy delgada y esbelta,  muy bonita,  muy europea,  y muy orgullosa de serlo.
Para la época se usaban vestidos con colores pasteles,  pero el color  blanco,  predominaba mucho como  ajuar delicado. Y a mi... ¡ me encantaba !.  Son vestidos con armadillo muy leve,  que caían sobre el tobillo.
Yo los sentía muy sobrios y elegantes, me fascinaba el estilo con detalles bordados en el mismo color del vestido,  que se veía muy delicado.
En esta vida perdí a mis padres,   cuando tenía unos 3 años de edad.
Ellos murieron en un viaje por mar,  durante una tormenta,  donde el barco naufrago.  Yo fuí dejada al cuidado de mi abuela materna,  y un tio que vivía con ella,  durante ese viaje.

Mi familia era gente adinerada,  con importantes negocios,   y  yo,  era ahora,  una heredera  huerfana,  que necesitaba ser protegida.
Mi tío,  un hombre delgado,  delicado y discreto,  se convirtió en mi tutor,  con el apoyo de mi abuela.
Una mujer muy orgullosa de su rango social,  dedicada a cuidar de la fortuna familiar,  una obsesión muy personal,  que sostenía con arraigo ancestral.
Yo ahora... era una niña protegida por ambos.  Me mimaron mucho,  tanto mi tío,  como mi abuela.
Me convertí en una señorita sofisticada,  y era el centro emocional de sus vidas.
Se me enseño a darle demasiada importancia a mi posición social.  Debía sentirme especial, rica y pudiente,  para mantener la imagen aristocratica y relevante que en el medio teníamos.

Tenía una mansión heredada de mis padres,  en la parte alta de la colina, que tenía una carretera arenosa,  que subía desde la playa,  hasta la propiedad. 
Desde este punto se veía hermoso el mar,  durante dias soleados y noches con luna.   Donde siempre admire,   todo ese reflejo espectacular que desde mis balcones veía.
Yo disfrutaba mucho esto,  mientras me sentía la dueña de todo... ese espacio comodo,  ¡ que era mío !  como heredera de una posición relevante.
Sentirme importante era algo que debía demostrar en ese mundo frío  de aristocracia.  Teníamos el mejor circulo social del lugar,  eramos gente importante que socializaba con gente importante.

Los bailes y reuniones sociales eran algo común,  aunque me aburrían un poco,  pero sentir el galanteo de admiradores y poder bailar... hacian que valiera la pena estar...  en estas celebraciones o reuniones sociales. Tanto oir hablar de negocios y dinero,  no me producía placer,  a pesar de que lo tenía,  me sentía segura de que mi familia sabía lo que hacía,  y no me preocupaba de nada,  confiaba mucho en mi tío.

Existía para la época un tipo de vehiculo poco moderno,  y muy mecánico,  pero se le consideraba elegante y aristocratico.  Yo usaba uno de estos vehiculos,  para moverme a lugares cercanos.

En estás reuniones sociales conocí a un abogado joven,  de unos 28  años de edad.  Era reciente su presencia en este medio,  recien comenzaba el ascenso de su carrera,   pero ya llevaba buena relación en los negocios de mi tío...   y mi tío,  ya le confiaba ciertos documentos importantes.

Yo me enamore de él,  con bastante ilusión,   sentí mucha conexión emocional con él,  y no dude en casarme con él,  bastante pronto.
Comenzamos nuestra vida en mi mansión,  yo no quise abandonar mi hogar.  Me sentía muy enamorada de él,  y deseaba que siempre estuviera conmigo,  pero él pensaba diferente.
Comenzo a viajar constantemente,  a otros lugares,  donde lo requieren    sus clientes.  Y se demoraba mucho en regresar,  esto me comenzo a afectar emocionalmente,  me sentía abandonada.

Había otro hombre más joven,  que  siempre había sido mi admirador,  y a mí me agradaba su galanteo y atención,   comencé a permitirle acercamiento como compañía,  pero pronto me ví involucrada en una relación amorosa con él,  y nos convertimos en amantes.
Nuestras citas secretas eran en su residencia,  una casa no muy grande pero elegante.

Esta relación llevaba unos meses,  y los encuentros sucedían,  siempre que mi esposo,  se iva de viaje por tiempo indefinido.
Para él era importante viajar donde habían casos específicos de renombre profesional.   Pues tenía anhelado propósito muy personal, de escalar posición  social en su carrera de abogado,  le apasionaba su ejercicio de leyes.
Pero su ausencia me dolía...  y me  creaba ansiedad,  como también mucha angustia.  Me abrumaba mucho no tenerlo cerca.
Entonces volvía a esta aventura,  que ya,  para ese momento me obsesionaba bastante.
Él era un hombre soltero y apuesto,  muy agradable,  seductor  y  apasionado,  que me hacía sentir especial,   me despertaba mucha pasión y era agradable tener su compañía.
Un día durante la tarde,   mientras  disfrutaba mi delirio pasional con él,  y se acercaba la noche,  momento en que debía regresar a mi hogar,... yá,  que siempre respetaba los horarios en que debía estar reunida con mi abuela,   y mi tío... en casa.

Ellos tenían sus ocupaciones,  pero la hora de la cena,  era para estar todos reunidos... si no había nada importante,  como reuniones sociales,  que cambiara lo establecido.  
Esa tarde mi amante , y  yo aún disfrutamos de estar juntos,  metidos entre sabanas blancas...  bordadas de manera impecable.  Todo allí era muy sobrio y elegante,  la habitación estaba en la parte alta de la casa,  con una  entrada independiente,  que tenía un muro de piedra pegado a la pared,  donde se moldeaba una  escalera elegante,  que daba a una terraza, conectada a un garaje con jardín,   donde dejaba mi vehiculo.

Él se levanto de la cama,  mientras se sirvió un trago de su licor favorito,  que guardaba en un mueble cercano.  Yá,  yo me preparaba para irme,  cuando él,  se sentó en la cama,   ¡ y  me dijo... ! Esta es la última vez que nos vemos...  de esta manera.
Me voy a casar...   y,  ya no deseo tener este tipo de relación contigo.
Y,  mi padre me ha pedido más recato en mi vida personal.  ¡ ya,  debo pensar diferente !   Y ser un caballero de hogar.

Yo enmudecí,  sentí mi corazón acelerarse,  y comencé a sentir mucho enojo y estupefacción,  ¡ no podía ser...!    Sus palabras estaban golpeando mi moral,  sentí que me estaba tratando mal...  ya no era ese hombre que siempre me seducía  y le daba agradable emoción a mí vida.
! No podía creerlo !   él se estaba rehusando con frialdad,  no le importaba,  lo que yo pensaba.  Comencé a odiarlo,  ¡ quería golpearlo... !   y entonces ví una  daga de abrir sobres,   que él tenía sobre otro mueble cercano,  con material de escritura.
Gire con rapidez y la tomé,  él  seguía sentado,  con su cuerpo aún desnudo y su cabeza agachada,  mientras sostenía con una mano su cara ,   y con la otra otra mano,  el vaso de licor.
Mi obcecación y enojo en ese momento era mucho más  fuerte,  me sentía muy iracunda,  quería castigarlo,  y que se sintiera tan mal...  ¡ como me sentía yo !
Tome la daga en mi mano,  la empuñe  con fuerza,  y la clave en su espalda.  Él gritó fuerte...  ¡ y maldijo !   llamando a su sirviente,  mientras se estiro en la cama.
Él seguía gritando... yo caí en ese momento,  ¡ en pánico !. Mientras veía como las sabanas blancas se ponían rojas,  no reaccione,  mi boca quedo muda y se seco,  me paralice,  mientras un hombre con uniforme elegante y otros sirvientes entraban por otra puerta que daba a la privacidad de la casa.

Fuí sostenida por los sirvientes,  por orden del hombre uniformado,  mientras corrían a buscar al médico,  y a la autoridad.
Me sacaron de la habitación y me hicieron bajar la escalera,  hasta la terraza,  cerca de mi auto,  donde me sentaron en una silla y me amarraran a ella.  ¡ Mi mundo giraba...!   no podía coordinar nada,  no tenía fuerza para defenderme,  me sentía a punto de colapsar.  Comencé a llorar y caí en una crisis de llanto.  Yo aún no entendía... la magnitud de mi agresiva acción,  todo mi mundo era confuso.
Paso un tiempo angustiante,  que mi mente no proceso con coherencia.
Luego  fuí apresada por la autoridad,  mientras mi vida se convertía en una horrible pesadilla.

Fue una desmoralización para la familia,  mi abuela no soporto los acontecimientos posteriores,  no pudo soportar el impacto emocional y social,  que les cauce.  Cayó en depresión,  enfermo y murió un tiempo después,  nunca pudo verme en prisión,  eso le quito toda su fortaleza de vida.
Mi esposo me repudió con mucho resentimiento y nunca me perdonó,  pero nunca lo odie,  ni le quite su razón,  acepte su manera de castigarme.  Realmente me dolía haberlo lastimado,  me importaba mucho...  ¡ y,  ahora lo sabía !   

Estando detenida en prisión resulte estar embarazada.  Y nunca supe si el embarazo era de mi esposo o de mi amante.  Pero eso...  yá no me importó,  trate de aferrarme a mi criatura,  era lo único valioso,  ¡ que sentía mío !
Durante este tiempo mi esposo con su poder e influencia de leyes,  embargo mi derecho,  a mis propiedades,  quedando él con toda mi herencia,  solo contaba con el apoyo de mi tío,  que nunca me abandono... y se enfrento a mi esposo,  por defenderme a mí.

Mi verguenza y depresión eran profundas,  pero sentir mi criatura,  creciendo en mi vientre,  me daba aún,  una razón importante,  para soportar y vivir.

Recuerdo el día que nació mi hija, 
en aquella desolada prisión,  la recibí con dolor... y muchas lagrimas,  aceptando la ayuda,  de monjas piadosas,  que asistían a los enfermos en la carcel.  Era una congregación con conocimientos de enfermería,  que daban ayuda física,  emocional y de fe religiosa.

Ya existía la amenaza de que mi esposo,  me quitaría a mí hija...  porque yo... no merecía ser madre,  ¡ no tenía moral para serlo !
Yo me desangraba por dentro,  una parte de mí se sentía muerta,  era mucho el sufrimiento que había causado.   Y,  yá era consciente de eso,   y,  estaba resignada a pagarlo.

Durante un corto tiempo,  después de su nacimiento,  mi hija fue arrebatada de mis brazos...  ¡ mi alma ahora !   estaba fracturada,  yá  la vida no significaba...  lo que yo creía.  Yá,  yo...  no era lo que siempre creí ser.   Me sentía vacía,  frustrada,   y aceptaba el castigo.
Entendía con mucha pena,  el desprecio de mi esposo,   y no le negaba su derecho a rechazarme,  nunca le refute su razón.
No me importaba todo lo material que me había quitado,  solo me dolía perder a mi hija,  era lo único que deseaba que me dejara.  Era lo único valioso... para mi desolada vida.

Pase sobre 6 años en prisión,  la herida que le hice a mi amante,  no llego a ser tan grave,  y él se recupero de la lección bastante rapido,  ¡ pero... !  no dejaba de odiarme por lo que le hice.
Su venganza fue cruel,  hizo todo lo posible,  para que me mantuvieran en prisión...  y se encargo de afectar nuestra reputación social. Mi tío se mantuvo firme,  dandome apoyo,  nunca me abandono,  aunque fue totalmente afectado socialmente y en sus negocios.  Él simplemente se retiro del medio,  y se convirtió en un hombre agotado y taciturno,  pero nunca me reclamo nada,  simplemente estaba ahí... ¡ para mí !.
Luchó por lograr mi defensa,  hasta que lo logró.
Salí de allí,  de quel lugar que me convirtió en una persona amargada e infeliz,  pero con la resignación y aceptación,  de haber sido castigada,  por mis culpas.

Mi pensamiento y anhelo era buscar,  como ver a mi hija,   ya de 6 años de edad.   Pero me fue negada la posibilidad de sentirme su madre,  legalmente ya no tenía ningun derecho,  ni era una buena influencia para ella.
La estaba criando mi esposo,  junto a su madre,  y no se me permitía acercarme.
Vivian en mi mansión,  lugar que yo conocía muy bien...  a pesar de tener sus puertas bien cerradas.  Desde pequeña había aprendido a trepar los terrenos con  bordes,  que rodeaban la propiedad,  por la parte de atrás.  Y comencé a recorrer de nuevo,   estos pasadizos accesibles... a las paredes de la propiedad.

Calculando siempre con prudencia,   observo... desde cierto lugar oculto,  el interior externo de la casa.  Mi hija jugaba en aquel jardín que yo conocía tan bien.  Y,   yo logre entrar de nuevo,  a ese jardín para poder hablarle y abrazar  a mi niña... ella sonreía,  y,  yo con complicidad,  siempre le pedí que no dijera nada.
A veces ella se metía debajo de la mesa del jardin,  y me esperaba ahí, con su muñeca de trapo,   yo,  la sentía retraída y me dolía mucho,  sabía que de alguna manera,  ella  me extrañaba.
Siento que había una conexión muy especial entre nuestras almas.  Y en esos pocos minutos que pasamos juntas,  la estreche contra mi vida.

Era una niña muy solitaria y con falta de afecto,  aunque tenía buena atención,  y,  me recordaba  a mí misma,  tiempo atrás...viviendo una situación parecida,  pero con mucho,  mucho más afecto.
Luche por verla cada vez que podía,  trepando la pared,  para robarle un poco de afecto,  y verla sonreir con tristeza,  mientras se aferraba a mis brazos.

Durante está experiencia vivida,   podía también observar desde cierta posición,  el margen del mar con la playa.  Y observe un día,    como se construía un muelle no muy grande en esa zona,  con mucho movimiento de hombres y caballos moviendo material como piedra y madera.
Entendía que era mi esposo quien dirigía y construía la obra,  y me producía admiración,  verlo creando propósitos para su vida.  Lo amaba aún,  pero me sentía resignada a su rechazo y desprecio.

Mi tío vendió todas sus propiedades de allí,  y su propósito era que nos fueramos a otro lugar más lejos,   para vivir en paz y alejados  de tanto dolor,  y tanta ignominia social.
Yo no tenía otra alternativa,   que seguirlo y cuidarlo como él,  lo había hecho conmigo.
Nunca sentí que me impuso algo,  ¡ pero sé !   que buscaba nuestro bienestar y paz ...y  era consciente de eso. 
Me dolía haberle causado daño emocional y moral,  como tanto repudió social,  ¡ sentía,  que también lo amaba mucho !
Me dolía haberle causado tanto sufrimiento.
Decido seguirlo,  viajando en barco,  lejos de donde dejaba mi corazón.  Estaba con el alma rota,  emocionalmente sin fuerza... ni decisión.   Pero la cercanía y atención de mí tío,  eran bálsamo para seguir,  por lo  menos por él,  ¡ él  lo merecía ! .   ¡  él... también,   me necesitaba !

El barco se aleja del muelle,  mientras yo me sujeto a la barandilla de la proa,  observo la costa,  con un dolor intenso clavado en mi corazón,  mientras las lagrimas ruedan por mis mejillas,  de manera agonizante.
Me cubro el rostro con un velo,  que sujeto contra mi cabeza,  aislando la brisa marina,   que parecía ,  en ese momento asfixiarme.
Sentía deseos intensos... ¡ de morir allí...!  deseaba un espacio en mi mente,  donde no sintiera nada.
¡ No volver a ver a niña !   era más...  de lo que podía soportar.  La vida era demasiado dolorosa,  si la perdía definitivamente.  Sabía... que más nunca podría volver a ser feliz.


●Todavía hoy,  en esta vida presente,  tengo el hondo dolor,  de haber perdido a mi hija.  Un dolor que aún duele profundo,  una cicatriz del alma,  que aún sangra,  cuando la miro...  fijamente en mi  memoria emocional.


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Epílogo.    ( 13 )


Esta historia contiene mucha emoción dolorosa.  Una humana  muestra,  de como la inmadurez emocional,   y  el  razonamiento poco acertado,  nos mete en dificultades en la vida,  cuando los impulsos y reacciones no son controlados.
Una chica caprichosa,  que jugaba a tener poder,  sin entender la responsabilidad,  que yá...  tenía en su vida tenía
Falta de verdadero propósito,   quizás,   para programar una vida,  con certeza de lo que hacía.
Falta de orientación más ética,  talvez... donde el dinero fuera menos importante,  que el valor personal y los sentimientos.

Sufrir a veces es consecuencia de lo incorrecto que hacemos.   Una experiencia difícil,  que doblega el alma,  a reconocer cuanto error hemos cometido.
Pero es inteligente,  cuando podemos asumir el error,  como aprendizaje que enseña a ver la vida de otro modo,  aún cuando llevemos el dolor por dentro.

Es necesario un modo más humano y verdadero,
que equilibre nuestros valores conscientes,  nuestra integridad y ética personal.  Preservando más una moral correcta y aceptada,  que sea imagen más honesta de lo que vivimos.

La vida necesita de verdadera orientación y conocimiento,  de nuestra realidad emocional,  moral y personal,   para dirigir bien los pasos que damos.
La juventud que no es bien orientada,  con buen ejemplo educativo,  es propensa a equivocarse en sus impulsivas acciones.  Y la consciencia de un adulto,  ante la juventud,  siempre debe ser,  orientar,  apoyar en lo justo,  y proteger cuando es necesario.
Nuestra madurez y sabiduria,  siempre debe ser...  reflejo para el camino de otros,  menos sabios.

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Autor.  Consuelo Sanchez.