Entre las sombras del sueño,
traes la gracia intacta de la flor:
blanca luz sobre la sien callada,
paz que abriga la palma antes del alba.
No hay prisa en el latido,
ni temblor en la noche que nos cerca;
solo la flor reposa, serena y pura,
guardando el peso ciego del dolor.
Siento en el agua de esta noche quieta
el trazo invisible de una herida,
un rayo de verano que atraviesa
la clara calma donde vive el amor.