Anochece otra vez
sobre mi vida.
Obscurece en mi
alma sin bondad,
y se quiebran todas
mis esperanzas,
destacando mi
eterna realidad.
Ansias sin fin
por tenerte.
Tristeza infinita
que brota indolente,
llenando mi cuerpo
y mente de amargura,
quitándome el último vestigio de dulzura.
Gusto amargo en la boca,
que se va comunicando
a mi ser,
y paulatinamente me
convierte en roca
para nunca más
pueda querer.