Nate Natter

El cobarde y el desidido

Un vil y pobre malnacido

No merece ni la piedad del bendito,

Sus cargas y malhechos

Lo condenan a vagar desapercibido.

 

El pobre desilusionado,

Por más inhumano que sea

Es capaz de creer, sentir, amar,

Y vivir lo difícil que se es resignar.

 

El esforzado que hizo de todo

Para que otro mal habido,

Sin intento concebido

Lo logre sin empeño, desidido.

 

Me hieres, me matas,

Me animas, me sanas;

El cobarde huye por naturaleza

Y el conveniente solo se sacia de ella.

 

Si tan solo tomara la iniciativa,

Acabará mi martirio,

Pero ahora reprimido y abatido,

Me tienes a tus pies rendido.