Un vil y pobre malnacido
No merece ni la piedad del bendito,
Sus cargas y malhechos
Lo condenan a vagar desapercibido.
El pobre desilusionado,
Por más inhumano que sea
Es capaz de creer, sentir, amar,
Y vivir lo difícil que se es resignar.
El esforzado que hizo de todo
Para que otro mal habido,
Sin intento concebido
Lo logre sin empeño, desidido.
Me hieres, me matas,
Me animas, me sanas;
El cobarde huye por naturaleza
Y el conveniente solo se sacia de ella.
Si tan solo tomara la iniciativa,
Acabará mi martirio,
Pero ahora reprimido y abatido,
Me tienes a tus pies rendido.