No sé, no sé qué decirte
en este silencio ensartado en la garganta.
¿Qué te digo?
Que te extraño,
que te miro pasar
entre banquetas de soledad,
llenas de pasos sin dar.
¿Qué carajos te digo?
Si ya sabes todo
lo que siento por ti,
que despierto a las tres de la madrugada
y ahí está tu piel flotando como nube
con ganas de que el rayo del sol la acaricie.
Sabes: te extraño,
cómo el alacrán extraña su ponzoña cortada,
te extraño cómo el fantasma extraña al miedo.
Miedo de perderte en primavera
y recuperarte en invierno.
Raymundo Avendaño © 2026