Se me vienen encima
todos los sentidos,
buscando una razón
para no pensarte,
tanto silencio
en tan poco espacio,
es inminente el desastre.
No distingo bien
como llegaste,
ha ocupar ese lugar
del que no puedo sacarte,
que irrelevante
se vuelve un día soleado,
cuando a la razón
las dudas lo han nublado.
No entendiendo
de distancias,
pero se ve que está lejos,
alguna casualidad
de encontrarte,
rescatando me
con tus besos
del vacío,
que irrelevante
se torna estar vivo,
cuando al corazón
le hace falta tu oxígeno.
Ya no consigo
entrar en razón,
se hace intensa la locura,
me queda
muy poco de cordura,
me está ganando
la incensatez,
de ignorar al destino
en tu piel,
pero a la velocidad
que van mis sueños,
estrellarme
con tu indiferencia
y no morir,
sería un milagro.