Si las letras se derraman
que mojen la tierra
donde el eco aún no ha muerto.
Que no vuelvan
porque hay versos
que son pájaros sin nido
y su caída
es un vuelo distinto,
un descenso
que inventa su propio centro.
Y aquí estoy,
aceptando el reto.
Que siga girando este duelo
porque escribir
es desangrarse a conciencia,
es dejarse caer en la tinta,
sabiendo que el poema no salva,
pero acompaña en la caída.
Que arda el papel
y que el verbo, al fin,
sea un abrazo.
— LMML