Un atisbo

Nadie a quién odiar

Cuando se acabe todo esto

ya no habrá nadie a quien odiar.

Cuando reine el silencio 

y ya no se escuchen llantos ni gritos,

solo quedarán un puñado de cadáveres fríos.

Entonces ya no quedará nadie, 

la poca humanidad morirá allí,

cremada entre las ascuas del odio y el rencor. 

Así acabará la guerra, 

sin nadie que odie, nadie para ser odiado.

 

Nadie

 

Porque acabaremos antes los unos con los otros. 

Entre las bombas, los tanques y el hierro frío

los escombros de la civilización desaparecerán.

Quizás, incluso, haya un bando vencedor 

pero no durará mucho, 

entre el veneno del poder y la codicia 

se acabarán destruyendo entre ellos 

y así será el fin. 

La guerra terminará 

cuando no haya nadie a quien odiar

ni a quien amar 

ni con quien reir.

La guerra terminará cuando ya no quede nadie.