A lo lejos
el viento curva el árbol
y se lleva
uno de mis pensamientos,
una hoja inútil
que golpea las paredes,
revolotea,
vuelve
y cae sobre el asfalto.
No intenta moverse,
aunque una ráfaga llega,
la pone de nuevo en el aire
y la trae de vuelta
como si aún
tuviera un lugar
en mí.