Llegaste a mi vida una noche de delicia,
con un beso sorbido, tan lleno de emoción;
me dijiste “te amo” y callé mi alegría,
pensando que era un sueño de mi pobre corazón.
Hoy eres la estrella de mi nuevo firmamento,
y te busco con ansias para poderte entregar,
todas mis caricias guardadas por un momento,
pues mi triste corazón te ha empezado a amar.
También deseo tus besos y toda tu ternura,
porque siempre en mi alcoba te sabré esperar,
para sentir tu cuerpo, perderme en tu locura,
cuando enciendas tu pasión y me hagas soñar.
Quisiera gritar al mundo cuánto yo te quiero,
decir que eres la dueña de toda mi ilusión;
pero guardo este secreto porque amarte prefiero,
y lo grito en silencio dentro de mi corazón.
Rompamos la distancia que nos viene separando,
acerquemos nuestras almas en una nueva pasión;
mis noches ya son húmedas, pues te voy sintiendo,
porque ya estás muy dentro de mi corazón.
Por eso yo te pido que ya no esperes nada,
que vengas con tus cuitas y sin ningún temor;
pues sabes que tu pena por mí será escuchada,
y gritaré en silencio, calmando tu dolor.